El tono de la palabra imperial, también sinónimo de magnífico y majestuoso, resuena en los perfumes y la nomenclatura de Boadicea. Relativo a los imperios, la familia imperial de un emperador, imperioso, significa mando y autoridad.
Evoca cierta altivez y exclusividad palaciegas. Imperial ofrece un toque inicial de maderas de sorbete y pulimento de lavanda sobre pupitres de la vieja escuela, mientras que el abedul añade una faceta sedosa y fermentada.
La importantísima angélica irrumpe en la mezcla, impartiendo una sensación medicinal que sorprende los sentidos tras su voluptuosa salida amaderada.
Lejos de ser discordante, la angélica aporta una limpieza extrañamente reconfortante y la seguridad de una desinfección impecable. La angélica se ha utilizado para dar sabor a la ginebra desde siempre y es un ingrediente clave de Chartreuse, el singular licor verde elaborado exclusivamente por monjes cartujos.
Imperial posee una pungencia similar a la de un licor: dulce, especiada y herbácea. Las notas de corazón de rosa, geranio, fresia y jazmín se intensifican bajo la égida de las notas de salida, en particular el dúo geranio/rosa, suavizando el toque clínico de la angélica.


